Tendencias

Wabi Sabi: lo perfecto de lo imperfecto

En algún momento del siglo XVI, en una casa de té de Kioto, Sen no Rikyū convirtió la asimetría en arte. Mientras la aristocracia japonesa acumulaba porcelanas chinas de acabados impecables, este maestro del té comenzó a utilizar vasijas toscas, de formas irregulares, con esmaltes que goteaban de manera impredecible. No era provocación: era una forma distinta de mirar el mundo. Ahí nace el wabi sabi, en el cruce entre la ceremonia del té y el budismo zen. Wabi aludía originalmente a la vida austera y solitaria en la naturaleza; con el tiempo pasó a significar la belleza serena que surge de la simplicidad. Sabi remite al paso del tiempo, a la pátina que adquieren los objetos cuando envejecen con dignidad. Juntos conforman una estética que celebra lo transitorio, lo modesto y lo imperfecto como expresiones genuinas de la existencia.

Entérate al mes de nuevos productos, innovaciones, tendencias y más.