Espacios que inspiran
El umbral del cuerpo
Taller5 arquitectos transforma un banco de carrara abandonado en una experiencia sensorial.
Entre paredes monumentales de mármol que se elevan hacia el cielo, en los bancos de Carrara abandonados donde el ser humano ha excavado y tallado grandes oquedades en las montañas, nace El umbral del cuerpo de Taller5 Arquitectos.
Partir de la materialidad típica de una sala de baño, esos acabados en color blanco tan limpios, llevó al origen mismo, al mármol de Carrara y a los bancos de donde es extraído. Espacios donde se siente una inmensidad, donde la escala humana se vuelve tan pequeña y donde se revela, con el paso del tiempo, cómo hemos transformado la tierra.
Más que encontrar el lugar, el lugar encontró al estudio. Un encuentro que da la oportunidad de mostrar respeto, de decir gracias, de crear ahí un lugar de culto para sanar el cuerpo y sanar la herida hecha a la Madre Tierra.
Partir de la materialidad típica de una sala de baño, esos acabados en color blanco tan limpios, llevó al origen mismo, al mármol de Carrara y a los bancos de donde es extraído. Espacios donde se siente una inmensidad, donde la escala humana se vuelve tan pequeña y donde se revela, con el paso del tiempo, cómo hemos transformado la tierra.
Más que encontrar el lugar, el lugar encontró al estudio. Un encuentro que da la oportunidad de mostrar respeto, de decir gracias, de crear ahí un lugar de culto para sanar el cuerpo y sanar la herida hecha a la Madre Tierra.
Experiencia
Taller 5 propone una sala de baño expuesta, abierta al cielo. Bañarse completamente expuesto ante los ele- mentos, donde esa sensación de vulnerabilidad se transforma en apertura, en honestidad absoluta. Una limpieza profunda que va mucho más allá del cuerpo. Un ritual de reconciliación.
Sostenibilidad
El agua recorre el espacio como siempre lo ha hecho, descendiendo desde lo alto, llenando las piletas talladas en la piedra, fluyendo hacia el foso. El baño no interrumpe ese ciclo, se integra a él. Taller5 Arquitectos interviene apenas lo necesario, respeta lo que ya existe, permite que el agua siga su curso natural. Una arquitectura que ya no extrae de la tierra, que habita la herida y la convierte en sanación.